Cada pensamiento, cada palabra y cada movimiento dejan una estela a nuestro paso. A su debido tiempo, estas acciones retornan a cada quien en la forma del karma, entendido como la reacción respectiva –positiva, negativa o neutra– que encierra todo acto. La ley universal del karma es educativa, y no vengativa; básicamente está dada para que cada uno de nosotros pueda experimentar en carne propia lo que ha hecho a otros y ahora recibe como cosecha. Gracias al karma entendemos que la vida es algo serio, y que con ella no se juega, ni con nadie. Todo sufrimiento o felicidad que causemos a los seres vivientes retornará para mirarnos de frente y hacernos responsables.
Los sabios de la India declararon que el hombre debe buscar la verdad con todo el corazón, y ya vendrá el momento en que saldrá a la luz el resultado de dicho esfuerzo. Como quien dice: el tiempo lo dirá todo.
Con mucho afecto B.A. Paramadvaiti Swami Fundador Escuela de Yoga Inbound
El yoga mejora la salud de quienes lo practican. Las posturas de yoga no dejan de sorprender al mundo por los beneficios físicos y psíquicos que se consiguen en las clases de yoga. Siéntete en el aire por dentro y por fuera.
Principales beneficios físicos del yoga:
* Tonificación.
* Desarrollo de los músculos.
* Fortalecimiento de la columna, con lo que logramos firmeza y estabilidad de la postura.
* Liberación de toxinas.
* También los órganos internos mejoran, que se estimulan con algunas posturas y presiones que se practican en diversas zonas.
Los beneficios del yoga sobre el sistema nervioso
Todos los ejercicios de relajación trabajan el sistema nervioso y con la práctica continuada del yoga conseguiremos combatir el estrés y la ansiedad. Pero nuestra salud también notará:
En edad avanzada es normal tener menos flexibilidad por lo que las asanas serán movimientos mas sencillos, mas lentos y con mas preparaciones previas; también será preciso practicar contraposturas después de cada postura principal. En las asanas hay que ir con precaución e insistir en la relajación entre posturas y, sobre todo, al finalizar la sesión.
Los ejercicios de respiración se pueden practicar sin peligro, aunque depende de si hay algún problema pulmonar que nos indique moderar la retención del aire. En cualquier caso, no conviene abusar tampoco de estos ejercicios. Como antes, es mejor practicar en lentitud y con atención. En lo que no hay restricción alguna es en la práctica de la meditación: aquí seguramente tienes mucho mas camino andado que quien se inicie con veinte años.
En occidente, cada vez más, se asimila el yoga a la práctica de un deporte de moda sin tener en cuenta que las posturas no son simple ejercicios musculares, sino que actúan intensamente sobre los sistemas nervioso y circulatorio, sobre los aparatos digestivo y respiratorio, sobre las gládulas y el sistema linfático, etc. Su acción es mucho más poderosa sobre los órganos internos que sobre los músculos y las articulaciones y, sin embargo, se banalizan sus efectos sin tener en cuenta la enorme influencia que ejercen en el organismo. Todo esto se amplifica si hablamos del pranayama, tratado injustamente como simples ejercicios respiratorios y despreciando su influencia sobre la energía vital que alimenta nuestro ser.
En efecto, las consecuencias de esta mala interpretación de las técnicas yóguicas pueden ser muy negativas. Pero no creo que lleguen al punto de poner en riesgo la vida del practicante. Por suerte, todos tenemos nuestro maestro interior que despierta en situaciones límite y nos dice hasta donde podemos llegar. Prudencia, atención y sensibilidad son requisitos indispensables para moverse seguro dentro del yoga en occidente.
El brócoli contiene más nutrientes que cualquier otro vegetal.
El brócoli contiene cantidades grandes de vitamina C, ácido fólico y caroteno beta (vitamina A) que son importantes como antioxidantes. El betacaraoteno es bueno contra las infecciones.
Minerales: potásio (favorece el impulso nervioso y múscular; y hierro.
Consumir alimentos altos en antioxidantes puede reducir el riesgo de algunas formas de cáncer y de enfermedades cardíacas.
Cuando estamos pensando no hacemos más que enviar vibraciones hacia todas las direcciones y estamos supeditados a sus consecuencias según sean los pensamientos positivos o negativos.
Estas vibraciones que emitimos al pensar dependen pues de nuestro propio pensamiento y generan en nosotros mismos estados como la alegría, la tristeza, el miedo, la generosidad, la felicidad, el odio, la ternura, el amor, la bondad, la confianza, la esperanza, la culpabilidad, etc.
Tan solo podremos contribuir a modificar los pensamientos negativos mediante el ejercicio de nuestra voluntad poniendo en marcha todos los recursos de los que somos poseedores cada uno de nosotros como lo es principalmente nuestra propia energía.
Debemos ser conscientes de que atraemos para nosotros todo aquello en lo que pensamos: el amor atrae al amor, el odio atrae al odio y así sucede con todos los demás pensamientos: generosidad, culpabilidad, etc, puesto que los pensamientos de igual naturaleza se atraen, especialmente el del miedo que es el más temido por todos puesto que nos mengua la energía, debilita nuestro carácter y nos elimina la iniciativa.
Cada uno de nuestros pensamientos negativos nos van destruyendo poco a poco, perdemos energía cuando nuestros pensamientos son de miedo, el odio nos hace inhumanos, etc, y así vamos menguando nuestras fuerzas y de alguna forma nos estamos autodestruyendo, psíquicamente e incluso físicamente, puesto que al alterar nuestro sistema nervioso nos creamos enfermedad y dolor.
De la misma forma que los pensamientos negativos pueden destruirnos, los pensamientos positivos nos ayudan a hacernos fuertes y a engrandecernos y consecuentemente gozar de una buena salud, armonía, paz, bienestar y felicidad.
El sol y el viento discutían sobre cuál de dos era más fuerte. La discusión fue larga, porque ninguno de los dos quería ceder. Viendo que por el camino avanzaba un hombre, acordaron en probar sus fuerzas desarrollándolas contra él. -Vas a ver - dijo el viento - como con sólo echarme sobre ese hombre, desgarro sus vestiduras. Y comenzó a soplar cuanto podía. Pero cuanto más esfuerzos hacían, el hombre más oprimía su capa, gruñendo contra el viento, y seguía caminando. El viento encolerizado, descargó lluvia y nieve, pero el hombre no se detuvo y más cerraba su capa. Comprendió el viento que no era posible arrancarle la capa. Sonrió el Sol mostrándose entre dos nubes, recalentó la tierra y el pobre hombre, que se regocijaba con aquel dulce calor, se quitó la capa y se la puso sobre el hombro. -Ya ves - le dijo el Sol al Viento - como con la bondad se consigue más que con la violencia.
Los seres humanos deberíamos pensar profundamente acerca de nuestras acciones. Utilizamos la violencia, la ironía, la agresividad y la burla para tratar de lograr nuestros objetivos. Pero no nos damos cuenta de que, la mayoría de las veces, con esos métodos, son más difíciles de alcanzarlos. Siempre una sonrisa puede lograr mucho más que el más fuerte de los gritos. Y basta con ponerse por un momento en el lugar de los demás para comprobarlo. ¿Preferimos una sonrisa o un insulto?... ¿Preferimos una caricia o una bofetada?...
Las patatas son unos de esos elementos indispensables en la cocina. A veces se tornan aburridas si se consumen de la misma forma. Así es como les proponemos un twist especial de una receta clásica: patatas al horno diferentes. Verás que estos pequeños detalles incorporados le dan un matiz diferente a un acompañamiento más que tradicional.
Ingredientes:
* Tres patatas * Dos cucharadas de mostaza * Un chorro de aceite de oliva * Un chorro de vinagre * Una cucharadita de curry * Una rama de romero * Sal y pimienta
Preparación:
Lava muy bien las patatas y córtalas en gajos grandes (seis u ocho, de acuerdo a la magnitud del vegetal en cuestión), conservando su piel. Aquí puedes aplicar un truco si te apetece: algunos breves minutos de cocción al vapor o en el microondas para que se ablanden un poco.
Mézclalas en un recipiente con el curry (también puede ser pimentón), el vinagre, el romero en briznas, el aceite de oliva, la mostaza, la sal y la pimienta. Integra bien hasta que queden las patatas bien impregnadas en la marinada.
Lleva todo a una fuente de horno (incluyendo la marinada) y cocina durante unos 30-40 minutos, hasta que las patatas estén bien doradas y cocidas por dentro. Verás que quedan crujientes y con un sabor mucho más especial que cuando las haces de manera tradicional. Además, el toque rústico de su piel les sienta muy bien.
Hari Bol!!! Siempre a su servicio Radha Charan D.D.
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Gracias por los consejos, los ejercicos y las recetas para hacer la vida mas facil, energica y deliciosa!, espero seguir recibiendo el boletin de yoga!, Muchas Gracias!