
“SOBRE LA EXISTENCIA DE DIOS”
Tanto el ateo como el creyente viven de acuerdo a su fe. Mientras que el creyente tiene fe en que Dios existe, el ateo tiene fe en que Dios no existe. De esta manera, ambos comparten una cosa: la fe. Sin embargo, esta conclusión es rechazada por los ateos. Ellos prefieren decir que solamente los creyentes viven de acuerdo a su fe, y afirman que si existe un punto de vista sensato, es el de ellos. Pero una negación dogmática no es un criterio mejor de veracidad que una afirmación dogmática. Los ateos también carecen de pruebas. Así pues, a través de los siglos, los hombres han trabajado para “probar” su posición, para probar que tipo de fe resulta más razonable. Y en un intento de verificar intelectualmente la Existencia de Dios, los más grandes filósofos occidentales han presentado “pruebas” para la Existencia de Dios; pero, no para probar su existencia, realmente, sino para demostrar que creer en Dios es más razonable que ser ateo.
Sir Isaac Newton, por ejemplo, se esforzó mucho para demostrarles a sus amigos ateos, lo razonable de la Existencia de Dios. Cierta vez, empleó a un mecánico experto para que le hiciera una réplica en miniatura del sistema solar, con pequeñas esferas engranadas con correas y cables que representaran los planetas y que se movieran en armonía al ser manipuladas. (Los resultados fueron relatados en el Minnesota Technolog, en octubre de 1957). Así sucedió que un día, mientras Newton estaba en su estudio, leyendo; entró su amigo ateo y vio el mecanismo en una gran mesa cerca de él; y como científico que era, empezó a manipular la manivela observando con gran admiración los cuerpos celestes que se movían en sus velocidades relativas, cada uno en su órbita... Y exclamó:
- ¡Oh! Que objeto tan exquisito es éste. ¿Quién lo hizo?
- Nadie -respondió Newton, sin levantar la vista de su libro.
El ateo se volvió rápidamente hacia él y le dijo de nuevo:
- Veo que no has entendido mi pregunta. Te pregunté: ¿Quién hizo esto?
Newton levantó la mirada y aseguró solemnemente que nadie lo había hecho, sino que el amontonamiento de materia que tanto admiraba había adoptado la forma en que se encontraba allí por casualidad. Pero el ateo replicó con cierta molestia:
- ¡Debes pensar que soy un tonto! Por supuesto que alguien tuvo que hacer esto y ese alguien es un genio, me gustaría saber quién es.
Dejando el libro a un lado. Newton se levantó y puso una mano sobre el hombro de su amigo diciéndole:
- Esto que ves aquí no es sino una simple imitación de un sistema mayor, cuyas leyes tú conoces. Yo no soy capaz de convencerte, de que este simple juguete fue hecho sin la intervención de un proyectista o fabricante; sin embargo, tú afirmas que el grande y original, del cual se ha tomado este diseño no tiene proyectista ni fabricante. Ahora dime: ¿Por medio de qué tipo de razonamiento puedes tú llegar a una conclusión tan incongruente?
Parece ser evidente que existe un Creador Original. Esto es tan sólo sentido común. Si uno mira a su alrededor puede preguntarse: “Lo que puedo ver, ¿llegó a existir por ‘evolución’ o por medio de un Creador Inteligente? ¿Acaso nuestro escritorio existe por casualidad o tuvo la necesidad de un fabricante? ¿Qué hay de la lámpara y de la cama, la mesa, la alfombra, la pared? ¡Hasta nosotros hemos necesitado de un padre y una madre! ¿A través de qué tipo de razonamiento entonces, se puede decir que lo más complejo de todo, la criatura viviente no tuvo la necesidad de un Hacedor?”. Fue con mucha razón que el profesor de biología de la Universidad de Princeton, Edwin Conidin, dijo una vez: “La probabilidad de que la vida se haya originado accidentalmente es comparable a la probabilidad de que un diccionario completo fuera el resultado de la explosión de una imprenta” (Reader’s Digest, enero 1963, pg. 92).
Entonces, es razonable y probable que Dios exista. Pero mientras que la lógica y el razonamiento pueden conducirnos hacia la existencia de Dios, no pueden darnos LA EXPERIENCIA DE DIOS; este es el rol de la Religión genuina. Y aunque Dios y la Religión son, al final lo mismo, el camino de la Comprensión de Dios es seguido de diferentes formas por diferentes individuos.
Basado en las enseñanzas de Su Divina Gracia: A.C.Bhaktivedanta Swami Prabhupada.