UNIDAD Y SEPARATIVIDAD

Sócrates dijo: Cuando se te pregunte de qué país eres, nunca contestes “soy ateniense, o soy corintio”, sino di “soy ciudadano del mundo”. Las naciones persisten en creer que sus intereses nacionales son distintos a los de la humanidad, y los hombres siguen marcando sus diferencias más que sus similitudes. Se rehúsan a subordinar sus deseos egoístas individuales al bien de la totalidad mayor. Tal egoísmo, ya sea nacional, racial, político, económico, religioso o individual, se basa en “la separatividad”, determinada por la creencia de que la totalidad no existe y que el hombre es por naturaleza un ser aislado e independiente.

Desde un principio los pueblos y culturas antiguas contemplaron el Universo como un solo organismo completo y complejo. “Debajo del cielo, una familia”, dijo Confucio. Hoy, la ciencia acepta que existe una cadena de vida (ecosistema) extendiéndose desde el más diminuto protozoario hasta el hombre. La satisfacción de las necesidades egoístas del hombre puede interferir y destruir ese delicado equilibrio de la naturaleza; pues la ciencia y la tecnología le están otorgando tanto poder (al hombre), que su egoísmo y separatividad pueden autodestruirlo por falta de su propia integración. No hay duda que la desintegración del planeta está directamente relacionada a la desintegración de la personalidad humana y de la sociedad al mismo tiempo.  
 
“La conciencia del ser humano, de sí mismo como entidad separada, de su breve lapso de vida, del hecho de que nace sin que intervenga su voluntad y ha de morir contra su voluntad, de que morirá antes que los que ama, o éstos antes que él, la conciencia de su soledad y su «separatidad» (o estado de separación), de su desvalidez frente a las fuerzas de la naturaleza y de la sociedad; hace de su existencia separada y desunida una insoportable prisión. Se volvería loco si no pudiera liberarse de su prisión y extender la mano para unirse en una u otra forma con los demás hombres, con el mundo exterior. La vivencia de la separatidad provoca angustia; y es, por cierto, la fuente de toda angustia.

Estar separado significa estar aislado, sin posibilidad alguna para utilizar mis poderes humanos. De ahí que estar separado signifique estar desvalido, incapaz de aferrase al mundo -cosas y personas- activamente; significa que el mundo puede invadirme sin que yo pueda reaccionar. El hombre trata de escapar de esta separatidad refugiándose en el alcohol o en las drogas; aún cuando al concluir esta experiencia, se sienta más separado aún, y más impulsado a recurrir a ella cada vez con más frecuencia e intensidad. Así, pues, la separatidad es la fuente de una intensa angustia… La necesidad más profunda del hombre es entonces, la de superar su separatidad, y abandonar la prisión de su soledad.”

Para promover un nuevo orden mundial es necesario pensar y actuar en términos de Unidad. Humanidad, Naturaleza, Universo y Creador Supremo como una Unidad. En cada nivel, el individuo o la comunidad de naciones deben subordinar sus intereses para el bien mayor de la Totalidad. El individuo debe contribuir urgentemente a la necesidad de esta Unidad, evitando actuar de modo separatista; practicando valores como la cooperación, el compartir, la honestidad, la responsabilidad y el servicio al bien común, entre otros.