INTRODUCCIÓN                            

1.  ANTECEDENTES

Durante las décadas 60 y 70, las organizaciones encargadas de supervisar la nutrición y salud tanto en Europa como en los Estados Unidos, publicaron unas tablas donde se especificaban una serie de requisitos alimenticios para adultos y niños (Dosis diarias de macro y micro nutrientes: proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales), planteando normas de alimentación con la idea de que todo el mundo debía seguirlas. Entre 1986 y 1987, se hizo una revisión exhaustiva de tales normas, y se encontró que las cantidades mínimas diarias de esos nutrientes correspondían a más del doble de lo que normalmente una persona podía necesitar; y a ello le atribuyeron la sobre alimentación y crisis de salud que viven -hasta hoy día- esos países, donde son muy comunes las enfermedades reumáticas y gastrointestinales, el cáncer, la obesidad e hipertensión, entre otros. Hasta la década 80, costó mucho esfuerzo para que tanto europeos como norteamericanos reconozcan el papel importante de la alimentación en las enfermedades, pues, siempre prefirieron tratarlas con medicamentos y la más alta tecnología (que se han convertido en el excelente negocio de las multinacionales farmacéuticas). Actualmente, ya no hay duda sobre el importante papel de la alimentación en el desarrollo físico, mental, y espiritual del ser humano. Con tanta enfermedad y sufrimiento, esos países se han visto en la necesidad de cambiar sus hábitos alimenticios, inclusive desde los primeros años de vida.

En 1992 el Ministerio de Agricultura de los Estados Unidos sacó a la luz pública una guía  nutricional en forma de pirámide, en la que proponían los alimentos que debían consumirse diariamente. Esta pirámide se hizo famosa no sólo en los Estados Unidos sino en muchas partes del mundo, aun cuando era muy rígida porque recomendaba la misma cantidad de los diversos grupos de alimentos para todos los adultos. En abril del 2005 salió a la luz pública la sucesora de tal pirámide, que incorpora el concepto de que la dieta debe amoldarse a necesidades individuales. Esta nueva pirámide permite la variación en la cantidad de alimentos de acuerdo al sexo, edad y cantidad de actividad física que la persona lleve a cabo. Sin embargo, ambas pirámides han sido criticadas por un buen grupo de nutricionistas e investigadores que sostiene, que la creación de tales pirámides responde a intereses de la industria de alimentos de los Estados Unidos, que las recomendaciones allí contenidas no reflejan los más recientes descubrimientos sobre nutrición, y que, aunque la nueva pirámide contiene algunos pasos en la dirección correcta también contiene consejos basados en conceptos erróneos demostrados por la ciencia moderna. Por ejemplo, no distingue entre los diversos tipos de grasa, pese a que hoy se sabe que hay varios tipos de grasa con variados efectos sobre la salud, algunos beneficiosos y otros dañinos. Respondiendo a estas fallas en la pirámide de alimentos oficial, un grupo de expertos en nutrición de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard desarrolló otra pirámide alimenticia, que tiene en su base el ejercicio diario y el control de peso. Sosteniendo que ambos elementos ejercen una gran influencia sobre la salud del individuo, incluyendo el qué y cómo se come.

Y si bien, han sido publicadas recientemente, las nuevas recomendaciones de la Organización Mundial de Salud, que incluyen abundantes cantidades de frutas y verduras, y consumos menores de carnes y grasas de origen animal; no habrá ninguna propuesta definitiva mientras no se conozca la manera en que influyen los alimentos en la evolución del ser humano (en sus diferentes cuerpos o koshas, en sus estados de conciencia y campos de acción). Afortunadamente, los mismos estudios y adelantos científicos de la civilización occidental se están encargando de otorgarle la razón a la antigua sabiduría de la India, quienes insisten en la importancia de la alimentación en el desarrollo del ser humano, basándose en el principio: “Somos lo que comemos”. 

2.  HACIA UNA MARAVILLOSA COMPRENSIÓN

Después de la respiración, la alimentación constituye nuestra segunda fuente de vida. “La comida tiene la finalidad de aumentar la duración de la vida, auxiliar la fuerza corporal y purificar la mente” (El Bg. 17.10) 

La purificación y armonía de nuestro cuerpo y mente, necesarios para comprender que el verdadero Yo trasciende esta envoltura física, también dependen del alimento que ingerimos, pues nuestro cuerpo, mente y espíritu se alimentan de los productos que comemos. Nutrición Inbound, no sólo nos enseña cómo alimentar el cuerpo físico, sino también, cómo alimentar y mantener al mismo tiempo el cuerpo pránico, mental, intelectual y el alma, en completa salud y armonía; creando un equilibrio simultáneo entre nuestro Ser y el medio ambiente que nos rodea. De esta manera, la dieta adecuada no es un complemento de los ejercicios físicos, sino, una parte vital de nuestra existencia, tan  determinante, como lo es la respiración. De los alimentos que ingerimos depende absolutamente nuestra salud, desarrollo y calidad de vida.

Mientras la nutrición que se aplica en occidente, se basa en los macro y micro nutrientes que componen los alimentos, la Nutrición Inbound se basa en los sabores de estos y en la constitución psico-física o “prakriti” del individuo, determinada por las tres energías sutiles o tridosha, para establecerle su propia dieta adecuada. Este acertado concepto de la dieta individual no ha sufrido ningún cambio en la historia del Ayurveda, por el contrario, se mantiene tal cual desde los inicios de la Cultura Védica.

 
       
 
       
 
 

Inclusive los mismos textos de nutrición y pediatría están siendo modificados en cuanto a la alimentación infantil, haciendo énfasis en la alimentación natural, en los invalorables beneficios de la leche materna y el consumo cada vez menor de carnes, sal, dulces y alimentos procesados; porque para tener adultos saludables es indispensable cuidar la alimentación desde los primeros años.