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Las frutas son refrescantes y digestivas. Contienen gran cantidad de fibras y azúcares esenciales. En general, son muy dulces (madhura), o ácidas (amla), escasamente amargas (tikta), raramente astringentes (kasaya) -sólo en condiciones pre-maduras-, y prácticamente no hay frutas picantes (katu) ni saladas (lavana). Las frutas, des-densifican o sutilizan la mente. El Ayurveda afirma que si un hombre subsiste comiendo solamente frutas, tendrá una disposición sáttvica o en la modalidad de la bondad. Muchos ascetas, en el pasado, se alimentaron sólo de frutas; sin embargo, ya no es recomendable para nuestros tiempos.
El único resultado que obtendremos adoptando ese tipo de dieta -con la esperanza de alcanzar la paz o progreso espiritual- será absorvernos más y más en el concepto corporal de la vida. Por lo tanto, el Ayurveda nos aconseja una dieta vegetariana debidamente balanceada y variada entre alimentos crudos y cocidos; considerando, por supuesto, las prescripciones recomendadas.
Las frutas desempeñan un papel muy importante en nuestra nutrición. Una sangre nutrida por frutas crudas será fluida, vitalizada y alcalina, exentas de materias ácidas, pues aun las frutas más ácidas tienen una reacción alcalina en la sangre. Una de las claves para mantener la salud es mantener una cierta alcalinidad en la sangre. Las mejores propiedades se obtienen de las frutas frescas, aunque también de su cocción se obtienen muchos de sus principios activos.
Debe tenerse en cuenta lo siguiente:
a) Cuando las frutas están maduras y se comen en su estación y clima son consideradas amrita o néctar, pues se convierten inmediatamente en rasa o linfa, casi no requieren digestión. Las frutas que se maduran un año después de la floración son más ligeras, pero puede que no formen todos los dathus. Aquellas que requieren más de un año para fructificar, como el mango, son más pesadas para digerir, pero son capaces de sustentar todos los elementos estructurales del cuerpo.
b) Es preferible masticar las frutas y extraerles el jugo que tomar jugo licuado, ya que al masticarlas, su jugo se mezcla con las enzimas digestivas antes de llegar al estómago, preparándose así para su asimilación.
c) Las frutas deben tomarse a temperatura del ambiente, porque fríos perturban las doshas o energías sutiles del cuerpo. En exceso, también disturban las doshas.
d) No deben comerse las semillas de las frutas jugosas ni lechozas. Sin embargo, las semillas que tienen una cáscara dura y que son blandas por dentro, pueden partirse y comerse.
e) Se recomienda consumirlas separadas de las comidas principales, antes o después de ellas.
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