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El cuerpo físico es considerado un instrumento o vehículo del alma en su camino hacia la perfección. Al igual que otros vehículos, el cuerpo físico tiene unas necesidades que de deben satisfacer para que funcione bien y dé el mejor rendimiento. Estas necesidades constituyen los cinco principios yóguicos que se indican a continuación.
El ejercicio correcto: Actúa como un lubricante. Los ejercicios físicos, llamados asanas, mejoran la circulación sanguínea y la flexibilidad muscular, y ayudan a que las articulaciones, los músculos y otras partes del cuerpo funcionen correctamente.
La respiración correcta: Ayuda al cuerpo a conectar con su batería, el plexo solar, donde se almacena un extraordinario potencial de energía. Las técnicas especificas de respiración yóguica llamada pranayama, producen una descarga de energía que conduce al rejuvenecimiento mental y físico del organismo.
La relajación correcta: Refresca el organismo y cumple la misma función que el radiador de un coche. Cuando la mente y el cuerpo están agotados, su eficacia disminuye. La relajación es un método natural de revitalización del cuerpo y la mente.
La Dieta correcta: Suministra combustible. El cuerpo obtiene la energía necesaria para trabajar, crecer y mantenerse del prana (energía vital), el aire, el agua y los alimentos. La dieta yóguica es vegetariana y se compone de alimentos puros y que estimulan la salud y la vitalidad.
El pensamiento positivo y la meditación: Ayudan a goberbar la vida. La meditación regular despeja la mente y mejora la capacidad de concentración. El pensamiento positivo purifica el intelecto y permite alcanzar la sabiduría y la paz interior.

Alimentos sátvicos
"Los alimentos que potencian la vida, la pureza, la fuerza, la salud, la alegría y el buen humor, que son sabrosos, suculentos y agradables, gustan a la gente sátvica"
Los alimentos puros que estimulan la vitalidad, la energía, el vigor, la salud y el regocijo, que son deliciosos, saludables, nutritivos y placenteros son sátvicos. Estos alimentos purifican y sosiegan la mente y generan ecuanimidad, serenidad y tranquilidad. Los alimentos sátvicos proporcionan energía, aumentan la fuerza y la resistencia y ayudan a eliminar el cansancio, incluso después de un trabajo agotador.
Los alimentos deben ser muy frescos y naturales, de preferencia cultivados de forma orgánica, sin modificaciones genéticas no conservantes o aromas artificiales. Han de tomarse del modo más natural posible: crudos, hervidos al vapor o ligeramente cocidos.
Alimentos rajásicos
La dieta yóguica evita los alimentos rajásicos porque excitan el cuerpo y la mente. Incitan a pasiones y actuaciones turbulentas, producen tensión física y mental, agitan los ánimos y destruyen el equilibrio entre mente y cuerpo, que es imprescindible para aclarar la felicidad.
La cebolla, el ajo, el rábano, el té, el café y los excitantes de toda indole integran esta categoria, así como las comidas muy condimentadas y saladas, los platos preparados plagados de productos químicos y los tentempiés. Si la comida sátvica se consume de prisa y corriendo, se vuelve rajásica. El azúcar refinado (blanco), los refrescos, las mostazas tratadas, las especias fuertes y los alimentos demasiado picantes, amargos, agrios o salados son rajásicos y es mejor evitarlos.
La carne, el pescado, las bebidas alcohólicas, la marihuana y el opio son tamásicos. El consumo de carne y el alchoholismo están estrechamente relacionados. La necesidad de alchohol desaparece cuando se elimina la carne de la dieta.
Los alimentos tamásicos incluyen la comida rancia y podrida, así como la fruta demasiado madura o demasiado verde. También abarcan la comida fermentada, quemada, frita, asada a la parrilla o recalentada muchas veces, los platos medio guisados, demasiado guisados o recocidos, así como los productos caducados o los que contienen conservantes, por ejemplo las comidas enlatadas, tratadas y precocinadas.
Aprecia el secreto de un nuevo día
pór empezar:
La luna y hermosos
prados,
que todo te recuerde su resplandor.
Agradece lo que te ha dado Dios,
agradece, pues lo dio con amor.
Aprecia el color del cielo,
su azul sereno que es presencia de Él;
con
ternura contempla las flores y con
su bello aroma, se las haz de ofrecer.
Aprecia con alegría,
lo poquito o nada que puedas tener,
mantente firme
en tu fe.
Entiende que los sinsabores
son una experiencia para tu propio
bien.
Valora y crece en la vida,
cosa que pocos saben hacer.
Acepta todo en la vida
y regala a otros lo que no quieras perder,
y en
los momentos más adversos,
la voluntad de Dios no dejes de ver.
Agradece lo que te ha dado Dios,
agradece, pues lo dio con amor.
- Madhava Prakas -
2. Película

FELIZ
NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO 2004