Arachis hypogaea es su nombre científico. Conocido como maní, es una planta anual herbácea, erguida, ascendente, de 15- 70 cm de alto.
La fase más difícil del cultivo del maní es determinar cuándo dicha planta está lista para cosecharse. Si el productor espera demasiado para que todos los frutos llenen completamente, aquellos que se desarrollaron primero pueden extralimitar su madurez e iniciar su germinación.
Por otra parte, una cosecha prematura resulta en una gran proporción de frutos que llenaron parcialmente y que no tienen valor.
La práctica general es la de sacar varias plantas a intervalos a lo largo del surco, hasta observar que la mayor parte de la vainas están maduras. Las semillas maduras deben ser de color rosa o rojo. Para entonces se habrán despegado internamente de la vaina y su testa puede desprenderse fácilmente.
Las vainas se cosechan extrayendo la planta completa del suelo, mediante una pala o una excavadora mecánica.
Propiedades medicinales
· Una buena cantidad de investigaciones demuestran que la genisteína, un compuesto activo presente en el maní, ayuda a prevenir la retinopatía diabética.
· Al igual que los frijoles, el maní tiene la capacidad de mantener bajos los niveles de azúcar en la sangre.
· En china, cuando las mujeres producen poca leche los herbolarios les dan maní. Este, al igual que muchas otras legumbres contienen compuestos similares al estrógeno que pueden estimular la producción de leche.
El maní: una fuente de proteínas
Los granos frescos contienen de 32 a 35% de proteínas, de 40-50% de grasa, y además cistina, tiamina, riboflavina y niacina. Son altamente nutritivos y en consecuencia tienen una gran importancia en la dieta de millones de personas que no pueden adquirir proteínas y grasa animales.
El aceite de maní se hace cociendo el maní fraccionado en recipientes especiales o mediante su extracción por presión hidráulica de 3 ó 5 toneladas.
Se pueden utilizar para la cocina en su estado natural o se puede procesar en una gran variedad de productos.